Crítica de Ortelio sobre la exposición de Alexander Mayet

Noviembre 2018

Una nueva aparición pública de sorprendentes criaturas atrapa la atención de los visitantes que descubren, por estos días, el universo mágico del pintor cubano Aleyander Mayet. Son personajes asistidos por la gracia y el guiño, testigos de una época intensa y cronistas de su propia realidad.

En efecto, las telas de Mayet continúan incitando a búsquedas donde los referentes parecen levantar anclas de sus asideros para sobrevenir símbolos de un mundo agitado. Convivimos inmersos en una escena devenida teatro y el artista ha atrapado ese hálito de doble representación: no podrían entenderse, de otro modo, actores que fluctúan entre el ir y venir cotidiano, arrastrados por un torbellino de pasiones agitadas que nos compulsan a transitar por una vida marcada mediante el azar: una existencia desdibujada a cada paso, para volver a estructurarse otra vez…

Dueño de un trazo seguro que expande áreas policromadas de acento cubista, Mayet indaga en el imaginario de lo público y lo privado, sin fronteras perceptibles. Para él, el universo de lo oculto y lo visible son haz y envés de un rostro con el que convivimos cada día sin apartarnos de su consecuencia inmediata: la mirada. Ese atributo gráfico, tan recurrente en las obras de Mayet, debería ser revisado.

La mirada del cubano de a pie se lanza al trampolín del voyerismo. Nos pasamos mucho tiempo de la vida observando, escrutando, revisando comportamientos, sobre todo ajenos. La mirada es un puente a la transgresión y en esa orbita también fluctúan los personajes del creador insular. Gestos, ángulos, expresiones faciales son solo la punta del iceberg de un submundo tejido por tensiones y suspicacias dignos de interés.

Influido por maestros del expresionismo alemán, Kirchner en particular y Basquiat, el potente artista norteamericano, Mayet vuelve lanza en ristre sobre la realidad cotidiana. Solo que, una vez más, provoca y alienta al descubrimiento de sus enigmas.

Quien desee acercarse a este fascinante mundo de alegorías, referencias y crónicas, no pierda la oportunidad de visitar tan memorable exposición, desplegada actualmente en la pinacoteca del Hotel Memories Miramar. Una mirada dilatada, como reza el título de la muestra, a nuestro Día a Día …

Ortelio Rodríguez Alba
Museo Nacional de Bellas Artes.


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