"Es un Equipaje Perdido o la Memoria Agitada de Esterio Segura en Bellas Artes"

Julio 2019

El hacer artístico de Segura muestra una dimensión existencial de amplios matices superadora del llamado expediente de insularidad tratado por el arte cubano contemporáneo.

Carretillas cargadas de maletas; montículos de literatura diversa suspicazmente ordenada en su aparente desorden; réplicas de la famosa imagen de Pinocho confeccionada en disímiles materiales; carritos de equipaje de aeropuerto engrampados a una nariz metálica expandida al infinito y atada a un enorme candado; muñecos vodú configurando una singular cartografía del mundo; una enorme tela marrón con estampado del modelo de tanque 11-A, utilizado en Irak, y dispuesto a la manera de gran mosaico, conforman algunas de las motivaciones iconográficas desplegadas en la recién inaugurada exposición Lost Luggage, del conocido artista plástico cubano Esterio Segura (Santiago de Cuba, 1970) actualmente situada en el edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes.

Lost Luggage se inscribe en los proyectos museológicos concebidos para la Décima Bienal de La Habana; su materialidad es contundente en motivos conocidos por el arte de los noventa interesados en explorar los temas migratorios durante un período de difícil contracción económica y cuyos efectos se expandieron violentamente a todos los niveles de la sociedad cubana.

Lost Luggage no es sólo un punto de apoyo sobre una temática ricamente trabajada por otros artistas nacionales: Alexis Leiva (Kcho) es un ejemplo paradigmático. El hacer artístico de Esterio Segura muestra una dimensión existencial de amplios matices, si bien su retícula más evidente se asocia al llamado expediente de insularidad de adentrada repercusión en el arte de las últimas décadas.

El Equipaje perdido de Segura alude a una pluralidad de significados que el espectador atento decodificará sin requerir para ello de especiales esfuerzos. Entre los tópicos abordados se encuentran las relaciones de poder; la historia personal del cubano; los viajes de ida y vuelta; los viajes sin regreso; la memoria literaria transfundida en archivo portátil con el que se carga a todas partes; la mentira como discurso o la doble moral como modelo de actuación, entre otras claves ofrecidas al visitante en una materialidad de recursos expresivos de eficaz comunicación.

Las piezas instalativas aluden en sus títulos a un modo de ver y reflejar éstos temas: Boomerang, No Good Bye, Tierra fantasma, La historia se muerde la cola o Pinocho y Napoleón bastarían como indicios para intuir el espíritu de personal compromiso asumido por el artista ante una historia emocional afectivamente cercana.

Esterio Segura consolida ahora su oficio con un despliegue técnico que aprovecha a fibra de vidrio, el acero, el caucho, las fibras naturales, papel o tela jugando con ellos para matizar semánticamente su propia obra.

Con seguridad el público habanero y todo aquel que se interese por las novedades de la Décima Bienal de La Habana, encontrará en esta exposición de Segura una oportunidad de solaz y reflexión que agradecerá profundamente.


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