Festival Les Voix Humaines, un abrazo de la cultura para todos.

Noviembre 2018

Festival Les Voix Humaines, un abrazo de la cultura para todos.
El mágico evento es una propuesta de paz y un reclamo al cuidado del planeta.
Ortelio Rodríguez Alba.

Voces del Mundo, Les voix humaines ha sido una puesta en escena memorable para la cultura cubana. No solo hemos tenido ocasión de disfrutar en el patio de excelentes voces consagradas en el ámbito artístico. También hemos asistido a un festival donde el Arte ha sido el bastión de mayor altura y los espectadores los triunfadores absolutos.
En efecto, el Festival Les voix humaines, nueva producción de la oficina del compositor cubano Leo Brouwer, toma su título del programa que el maestro Jordi Savall ha paseado por el mundo. En esta ocasión, se ha presenciado en la Ciudad de La Habana un evento rico en diversidad de conceptos alternativos e integrador por la inclusión de tendencias y géneros. Han confluido así estéticas equidistantes: clásica, contemporánea, jazz, flamenco, pop, fusión, entre tantas y tantas mixturas de imposible clasificación.
Sin embargo, un eje común ha parecido engarzarlas a todas: las voces de sus intérpretes, unas veces desplegadas en tesituras innombrables mientras en otras mediante el sonido único de sorprendentes instrumentos musicales. Con semejantes apoyos se ha tejido una red de símbolos, historias y acciones que resumen el espíritu del país de origen al que pertenecen sus hacedores, dejando siempre una puerta entreabierta para el eco universal.
Hemos presenciado con admiración a intérpretes de sueños como Dulce Pontes, la voz de Portugal, quien a través de su portentosa voz y registros asombrosos hizo las delicias de los amantes del fado y el folklore portugués. Junto a ella, han calado profundamente en el público, homenajes rendidos por artistas del patio a voces mundiales, como Sinatra y el Benny: al respecto, ha sido edificante el concierto de Augusto Enríquez que muchos pudimos disfrutar a través de la televisión cubana.
Pero Les Voix humaines ha tenido un saldo mayor, en mi parecer. El del descubrimiento de un mundo que nos parece conocido y, a menudo, nos suele sorprender con inesperados hallazgos. Músicos de Senegal junto a intérpretes mexicanos, dúos ocasionales como el de John Potter, tenor del Reino Unido junto a Ariel Abramovich, laudista de Argentina, ofrecen pistas sobre un universo de referencias musicales donde los encuentros entre culturas no hacen sino revelar la soterrada unidad del arte, independientemente de geografías, filosofías y credos. Ese rendimiento me parece de lo más notable en eventos de esta naturaleza.
Quedaría mucho por decir sobre asombros y deliciosos instantes compartidos con invitados a un Festival como Las Voces Humanas. Habrá que agradecer a tantas personas por ello, que yo prefiero encerrar estos reconocimientos en un hombre plural que sintetiza esencia de cubanía, compromiso y lealtad intelectual: Leo Brouwer.
Gracias Maestro por esta aventura: unir las voces y los ecos de la música y la humanidad en la eternidad.


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