Pedro de Oráa o la abstracción por el horizonte

Julio 2019

Virginia Alberdi Benítez

Consecuente con una extensa trayectoria que comenzó allá, en los principios de los años 50 del pasado siglo XX y se consolidó en el grupo de los llamados Pintores concretos, por esas mismas fechas, Pedro de Oraá hizo del abstraccionismo una depurada expresión y una militancia estética que lejos de lo que se piensa, tiene más de un asidero con la realidad que muchas otras obras de presuntos autores realistas.

La exposición Contrarios Complementario II que se exhibe en la Galería Villa Manuela de la Uneac, confirma esa filiación profundamente enraizada en el oficio de un artista que merece un reconocimiento mayor.

No es una paradoja hablar de realismo en el caso de este pintor abstracto. Que no haya una narración literal ni una anécdota pictórica no significa que el artista se desentienda de un imaginario cercano a la sennsibilidad humana. El ojo percibe formas que la mano traza y el intelecto incorpora como experiencias de una visualidad no solo posible, sino real. Las formas, en su acendrada pureza, resumen un espejo en el que la representación se concreta.

A partir de estos presupuestos, Pedro ha ido concentrando su sintaxis. En el 2012 la primera serie de Contrarios Complementarios encontró en la Galería Orígenes del Gran Teatro de La Habana una aprobatoria recepción. Ahora en Villa Manuela, tensa aún más esa propuesta imaginativa con  obras que incitan a participar en una verdadera fiesta de los sentidos.
Construcciones geométricas desafiantes pero a su vez equilibradas, en su mayoría en blanco y negro, aun cuando asome el color en algún que otro momento cuidadosamente dosificado, dan cuenta de antinomias que el espectador disfruta como quien puede darle idéntico valor a la realidad o a su reverso.

En definitiva la pintura aquí se contamina felizmente con las más sintéticas líneas del diseño gráfico. Habrá quien encuentre coincidencias tangenciales con la órbita más actual de ciertos diseñadores japoneses y polacos que han hecho de este rejuego de alto contraste una razón de ser. Pero nuestro artista avanza hacia un horizonte semánticamente más prolijo. Quiere preñar de significado cada uno de los espacios de su obra, incluso cuando propone modelos escultóricos que sugieren una materialización en un futuro inmediato.
La abstracción de Pedro de Oraá es una muestra viva de rigor poético e ingenio expansivo y a la vez una declaración de renovada juvenilia.


Compartir